Salvador María, alma y corazón del baby fútbol

Mañana se jugará una nueva final de este tradicional torneo y, en la previa, Mauro Casal​ se movió por las calles del pueblo, charló con los lugareños y escribió este bello relato, cargado de sentimientos, recuerdos y anécdotas

Salvador María, alma y corazón del baby fútbol

*Por Mauro Casal.

Cuando los equipos, La Laguna de Lobos y La Caprichosa de Cañuelas (foto destacada) salgan a la cancha de Baby Fútbol del Club Defensores Salvador María para disputar la final del torneo, se pondrá en juego mucho más que un título, un trofeo o un reconocimiento zonal, se pone en disputa un premio que va mas allá de todo eso.

Se busca un campeón de un “Baby” que representa valores, identidad, familia; en un pueblo, que durante cincuenta años le ha dado vida a un campeonato que se destaca por su historia y por su tradición.

La cultura es el ejercicio profundo de la identidad, solía decir el escritor Julio Cortázar. El fútbol es cultura popular en Argentina y un “Baby Fútbol” es a su vez, en Salvador María, representación fiel de su identidad.

Recordando al gran Osvaldo Soriano; escritor, novelista, guionista y apasionado del fútbol, autor de obras destacadas como “Triste, solitario y final” (1973), “No habrá más penas ni olvido” (1978) y “Cuarteles de invierno” (1980), entre otroas, se me vino a la cabeza una de sus frases que decía:

No hay persona alguna que deba pensar tanto, en tan poco tiempo y a tanta velocidad, como un futbolista cuando enfrenta al arquero y éste lo mira a los ojos.”

En un Baby fútbol ese instante de definición se reduce a un ínfimo momento donde el jugador tiene que tomar decisiones, a la velocidad de un rayo.

El “Baby” es la variante derivada del fútbol, donde en dimensiones reducidas, un grupo de futbolistas, habitualmente cinco contra cinco o seis contra seis, hacen del juego, un deporte vistoso y dinámico, en ocasiones muy emotivo. La palabra “Baby” hace referencia a algo pequeño, que en este caso se refiere al número de jugadores, el tamaño de la cancha y a veces también del balón.

Este tipo de torneos, como el que se disputa en Salvador María con tanto éxito desde hace más de medio siglo, tiene una gran cantidad de aficionados que viven con pasión todos los partidos de su equipo o como en el caso de Marino Adamczyk, todos los partidos en general, ya que este espectador es un infaltable testigo de tantas noches de proezas, de pisadas y regates, de tacos y rabonas, de pierna fuerte y dientes apretados.

El Club Defensores de Salvador María amalgama en su seno un torneo que respira tradición y que es todo un acontecimiento social en el pueblo, a punto tal, que sus populares carnavales se realizan los días domingo para evitar distraer a un público que los días miércoles y sábados tienen su compromiso obligado con el fútbol.

Un club de barrio como este, sin dudas hace honor en todo su recorrido al lema que dice “una hora más en el club, una hora menos en la calle”. 

Esta expresión nos permite pensar en la importancia de los clubes como generadores de valores, como espacios encargados de trabajar en el aspecto social, deportivo y cultural de los chicos del pueblo.

Estar en el “Baby” es para muchos un lugar de sociabilización. Es estar con amigos y vecinos, compartiendo momentos, disfrutando un espectáculo deportivo y también por supuesto; un rico sándwich en la cantina, ese lugar donde convergen los personajes lindos del lugar.

En una noche típica veraniega se pueden llegar a vender 100 litros de cerveza por noche y unos 350 sandwiches. Un chorizo sabroso seguramente será devorado con muchas ganas mientras la pelota rueda -y también salta- en el césped -también tierra- de la cancha.

Salvador María, es dentro de Lobos, un pueblo muy lindo. Esta localidad, homenajea a Salvador María del Carril, quien fuera un gran jurista, diplomático y vicepresidente de la Nación, convencional constituyente en 1853.

Allá por 1886 se fundó el pueblo en unas tierras donadas, adonde el tren llegó por primera vez en 1884. Cuna de grandes polistas y de un Carnaval familiar muy popular, es un lugar ideal para relajarse, descansar, y disfrutar de la calidez de su gente.

El Club Defensores se forjó allá por 1930. En 1950 la Capilla Santa Ana, en 1967 la Cooperativa Eléctrica, en 1985 el Jardín de Infantes 908. En 1986 se asfalta el acceso de la Laguna a Salvador María y en 1987 se crea la Cooperativa Telefónica y se hace la primera llamada internacional.

Diez años más tarde se asfalta la avenida Jerónimo Topa y sigue creciendo con el paso de los años.

En el medio de todo eso, desde aproximadamente 1971-1972, en el pueblo coexiste el tradicional Baby, que este fin de semana o el próximo miércoles, nos regalará un nuevo campeón. Tan antiguo es el Baby de Salvador María que nadie se acuerda exactamente cuando se jugó la primera edición. Buscamos esa información pero no logramos ubicarla con certeza.

El abuelo de Federico Fernández que nos ayudó con información, fue un ganador del primer baby, según nos ha referido gentilmente.

Cuando La Laguna (foto) se enfrente a La Caprichosa de Cañuelas, se revivirán mil imágenes, miles de recuerdos y anécdotas, que representan la historia viva de un torneo repleto de relatos y maravillosos episodios.

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Por este torneo han pasado jugadores extraordinarios, uno de ellos, el querido Alberto “Tuchi” Onetto, recientemente fallecido, cuyos sobrinos Nahuel y Joaquín estarán disputando el partido decisivo de esta edición 2017-2018.

Este cronista que escribe esta nota ha tenido la fortuna de jugar este baby siendo campeón, representando a la Cooperativa Telefónica, equipo que contaba entre otros con jugadores como, Patricio Mayssan, Franco Brun, Leandro Galazzi, Nazareno Guzmán, Geronimo Bruno, Fausto Piastrellini, Heber Arévalo, Guillermo Galazzi, y Pablo Navarro.

Claudio “Tormenta” Pierini, el presidente del CADSM, nos cuenta que “El mejor jugador que vi en el futbol amateur,  fue Pelussini de Roque Perez”.

Pelussini, Manolo Ormazábal, Mario Villa y hoy el Pitu Estrada han sido algunos de los tantos cracks de la vecina localidad que han pasado por el baby.

Precisamente desde Roque Pérez, en una edición, llegó para jugar un par de partidos, Julio Ricardo Villa, ex jugador de Racing, Atlético Tucumán y Tottenham Hotspur de Inglaterra, con lo cual, Salvador María ha tenido el honor de que un futbolista profesional campeón del mundo con la Selección Argentina en 1978 formara parte del torneo.

Heber Arévalo, uno de los actuales organizadores y ex campeón nos comenta: “un grupo de amigos como Tito Varela, Cacho Pérez, Andrés Carlos y el Tata Bueno, hace 20 años que juegan y tienen el récord de participación.”

Un vecino que tiene muchas anécdotas es Don Alfredo “Tato” Nievas, quién en su testimonio nos regaló estos recuerdos:

“Hace muchos años, los arcos eran de madera, no había tejido, solo unos postes alrededor.  La pelota era pesada, estaba pintada y se ponía como piedra, si te pateaban fuerte te mataba. Venía mucha gente de afuera a jugar, se empezó con once o doce equipos, de la Laguna, Beguerie, Roque Pérez, Barrientos. Los asientos eran de madera, la cantina era todo de chapa. Este es uno de los babys mas viejos de la zona, junto con La Chingada en Roque Pérez.”

Nievas prosiguió con su testimonio: “José Pepe Ertini, hizo una rifa de un auto,  que la gana el padre Bay, entonces se empezó a armar la cancha de once y la de baby. El torneo se hacía de día, sin luz, los domingos, después tuvimos una luz media pobre, y jugaban todos contra todos. Antes si llovía tenían que venir a verte para saber si se jugaba, había un solo teléfono fijo. Se daba un papel de una fecha para otra. Complicado era cuando llovía.”

Algunos nombres ocurrentes y divertidos que animaron el torneo han sido: “El Cocodrilo Enamorado, La Cachila Ahorcada, La Rueda Amañada, La Alpargata Envenenada” todos nombres para divertirse… otros nombres que Nievas recordó con nostalgia y pura carcajada fueron: “El Riñón Flotante, y El Bandoneón Rabioso” donde al parecer atajaba el bandoneonista del pueblo.

Nievas con gran entusiasmo nos contó que: “Jorge “El Pato” Jaúregui, tenía un gran remate, que Manolo Ormazábal era espectacular,  que Luis y Yiyo Guzmán la rompían…. Los equipos eran todos parejos, pero el F 100… fue un gran equipo conformado por jugadores locales. Además El Farolito siempre hacía buena campaña y estaba en la conversación.”

Precisamente, Yiyo Guzmán, nos contó que a ese famoso equipo el F-100 lo formaban, además de él,  “Carlos Caraballo, Oscar Arévalo, Jorge Garnica y Tito Morandi entre otros.”

Por su parte Nievas evocó con nostalgia: “la cantina era de chapa,  un mostrador, una madera, la bebida se enfriaba con barras de hielo, así empezó el baby de Salvador María, no había freezer, ponías agua, buscabas hielo y enfriabas ahí. A veces el hielo no llegaba, era todo a pulmón, traían la barra de hielo, había que ponerla temprano, te congelabas la mano”

“Todo el mundo laburaba, a veces saturaba. La cancha, la pelota, el hielo, volvías a la una de la mañana a la casa. Te cansabas pero eras feliz.”

Por su parte Ofelia Mayssan nos relató: “El padre Grosso la hizo, quería que todos los chicos se integren, yo era muy pequeñita tendría seis o siete años, a la cancha se entraba por una tranquera del barrio Las Ranas, una de las primeras cobradoras era Marta Valerga, sino podía ella iba Liliana Mayssan, yo la ayudaba.”

Nos contaron de una gran puja con el equipo Corazones Unidos de Beguerie de parte de los equipos, YPF y El Farolito de Salvador María.

Además parece que había un jugador apodado Caco, de apellido Romero, que jugaba tan bien que le hacía acordar a Maradona.

Algún que otro romance se afianzó en el baby y nos enteramos también de amores de pueblo que quedan en el anecdotario y preferimos omitir para preservar la curiosidad de los lectores.

En una final, un árbitro llegó a sacar un arma, mientras una señora con mucho pánico gritaba sentada alrededor de la cancha “Que no tire un tiro al aire porque nos mata a todos…”

Liliana Mayssan  fue otra voz que nos habló sobre el origen de la cancha. “El Padre Roberto Grosso, en época de Pascuas  quería reunir a los chicos, entonces pidió permiso para armar una cancha más chica. Se hacían campeonatos de chicos y así surgió que el Padre Bay en Carboni imitara la idea y se disputara partidos entre chicos de Salvador María y Antonio Carboni. Primero fue utilizada para chicos y luego para babys de mayores. Se hacían campeonatos de doce equipos, todos contra todos, luego dos zonas de doce y hoy son 32 equipos a triple eliminación.”

El baby no sólo albergó a un jugador campeón del mundo sino que tuvo espectadores de lujo.

Una noche llegó a La Atalaya, el famoso cantautor y ex Gobernador de Tucumán, Ramón “Palito” Ortega, que era amigo de la familia Martel, (se comenta incluso en el pueblo que la canción Margarita era para Margarita Martel). El famoso artista de paso por el pueblo, estuvo como espectador en el baby, se sentó en el suelo, miró el partido, la pasó muy bien y se quedó todo el fin de semana en Salvador María.

Anécdotas e historias como las narradas se suceden en una descripción mágica con cada amigo de la localidad con las cuales charlamos.

Cuando Juan “Pitu” Estrada, Nelson Gatica, el “Topo” Castellanos, Ezequiel Fernández, los Onetto y compañía intenten doblegar a La Caprichosa, estaremos sin dudas, escribiendo un capítulo más de esta rica historia. La cita es el sábado a las 22 hs.

Estos chicos ya ganaron el torneo de baby organizado por El Autógrafo y ahora van en busca de la consagración en el torneo del Club Defensores.

Un torneo, un baby, muchas historias. Anécdotas, recuerdos, pasiones, amores olvidados, goles convertidos y errados, grandes atajadas, miles de jugadores…Familia, amigos, identidad. Barrio, pueblo, vida social.

Todo esto describe al Baby de Salvador María.

Que la pelota siga rodando y que cada año, tengamos un lindo relato para contar al calor de un encuentro entre amigos y una grata compañía, para hacer del fútbol un espectáculo y de la amistad, un culto que se honra durante toda la vida.

* Agradecimiento por la información a Patricio Mayssan.

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