Nos volveremos a ver

Este título no es caprichoso. Es una frase que lleva tatuada en su piel Juan Pablo De Gregorio, que el domingo, a sus 37 años y tras un retorno glorioso, se retiró definitivamente de las canchas de nuestra Liga.

Nos volveremos a ver

*Por Mauro Casal.

Nos volveremos a ver, es la frase del final de Gladiador, una película que Juan Pablo llevará por siempre en su corazón, por dos razones; porque él ha sido un gladiador dentro de un campo de juego pero fundamentalmente por el recuerdo de un ser excepcional, su papá Juan Carlos, el inolvidable “Cachi”, que desde el cielo acompañó a su hijo en esta final soñada.

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Se hace más que difícil describir en un artículo todo lo que ha representado el fútbol en la vida de Juan Pablo.

Si bien su papá abrazó los colores del Rojinegro, colores que también Juan defendió hasta el último domingo con tanto amor; la vida futbolística del crack, comenzó desde muy chico en EFIL, institución a la que también supo representar con gran destreza, sobre todo en los torneos infantiles, no sólo en Lobos sino también en Buenos Aires y en el resto del país a través de los diversos torneos que disputó.

De esa época, Martín Diego Valenzuela (jugador de Martin Güemes de Bariloche) nos trae su recuerdo: “Juampi fue siempre un crack. Tengo un gran recuerdo de él de cuando lo enfrenté. Quiero saludarlo especialmente por la carrera que ha tenido”.

Tras romperla en EFIL, De Gregorio fue a jugar a las inferiores de Independiente de Avellaneda, donde no sólo tuvo grandes actuaciones sino que llegó a ser el capitán de un equipo que tenía entre sus filas, nada menos que a Gabriel Milito, posteriormente jugador del Barcelona y de la selección nacional. En ese vestuario, el líder, era Juan De Gregorio.

El Dr. Adrián Gregori, amigo personal de Juan Pablo, recuerda aquellos momentos de esta forma: “Con su papá Cachi íbamos siempre a verlo a Independiente. Su padre supo aconsejarlo y también retarlo cuando correspondía. En la secundaria, Juan estaba re cansado, venía de entrenar, llegaba muy tarde de Avellaneda y cuando teníamos evaluación, era tal la capacidad que tenía, que con unas pocas explicaciones, daba unos exámenes muy buenos, porque siempre fue muy notable e inteligente”

Gregori continuó contándonos: “Cada vez que jugaba en Independiente, estábamos con Cachi mirándolo. Juampi siempre buscaba desde la cancha, con mirada cómplice, ver donde estaba su papá, que no paraba de alentarlo”.

De Gregorio supo escuchar de boca de los traumatólogos, expresiones tales como: “Vos no podés jugar más, porque tenés muy mal la rodilla”. A fuerza de gimnasio, mucho trote y profunda perseverancia supo salir adelante y seguir su camino en el fútbol.

Su amigo, el Dr. Gregori, cerró su testimonio definiendo con estas tres palabras al compañero: “Juan es perseverancia, dedicación y disciplina. Es, fue y será un líder de mucho carisma”.

Mariano Cánchero, Director de El Autógrafo, definió a De Gregorio como un exquisito, el periodista y jugador de EFIL supo escribir: “Juampi es un jugador de primer pase claro, pelota siempre a un compañero y ganador por naturaleza Además, tras haber sido rivales dentro de un campo de juego, es una voz autorizada para manifestar que: “Enfrentar a jugadores de la calidad de Juampi siempre es lindo. Respeto mucho la trayectoria de los jugadores y se lo he dicho a él. Es un jugador temperamental y por eso nos hemos peleado un par de veces, pero no dejan de ser cosas del fútbol. Se nota que es positivo para su equipo, porque está todo el tiempo ordenando, no se esconde nunca y, además, entiende cómo jugar con los árbitros”

Hablando de árbitros, quienes lo han tenido que dirigir también opinaron de él. Leandro Núñez nos dijo: “Es un fenómeno como jugador. Respeto mucho su trayectoria y su buena onda dentro del campo de juego”

Nadie se quiso quedar afuera de esta despedida, porque realmente este jugador dejará una marca imborrable.

Lucas Acosta, el gran artífice con sus penales en 2010 y 2018 de los títulos para Athletic acotó:

“Cuando me preguntaron qué significa Juampi para mi, solo me salieron palabras de agradecimiento. Le doy las gracias por haber regresado al club cuando las cosas estaban difíciles, cuando muchos se fueron y otros  preferirían quedarse en su casa. Se puso los cortos de nuevo teniendo todas las de perder, y sabiendo que lo  iban a criticar pase lo que pase. Hoy somos campeones y sigo escuchando decir que no se puede mover. Obviamente el físico no es el mismo que cuando lo conocí, pero la entrega en los entrenamientos y lo que le da al grupo adentro y fuera de una cancha con su experiencia nos hace muy bien a todos. Más a los chicos. Yo fui uno de ellos cuando Juampi me puteaba y nos peleábamos porque no le daba la pelota al pie y no quería correr de más. Esas cosas no se olvidan nunca más, me ayudaron a crecer. Por suerte se retiró campeón”

El central Leonardo Franco, remarcó:

 “Es un líder natural, te enseña muchísimo y te aconseja. Me ha enseñado mucho y al grupo le enseñó también respeto, a los demás y entre nosotros mismos. Tiene un corazón y unas garras gigantes. Para con él solo tengo palabras de agradecimiento”.

Francisco Calvo, quién con Franco componen una de las mejores parejas defensivas centrales de la Liga y tal vez de la historia Rojinegra, con gran afecto se refirió también al jugador que se retira:
“Juampi es un ejemplo para mí, dentro y fuera de la cancha. Todo lo que hizo en Athletic lo hizo poniendo el club por encima de cualquier objetivo personal. Se nos retira el número 1, y se retira como debe ser, como CAMPEÓN”

Juan Pablo De Gregorio también fue ídolo en Empalme Lobos, donde se consagró campeón en dos oportunidades con Guillermo “Pelusa” Robaldi como entrenador, siendo compañero de recordados jugadores como Santiago Ayastuy y Leandro Robaldi. Provincial gozó viendo a estos tremendos jugadores.

Quién defendió esos colores también y hoy goza del merecido reconocimiento como técnico campeón es Ezequiel Dupraz. Sobre Juan Pablo se deshizo en elogios:

“Es muy difícil para mi describir a Juampi de una sola manera o desde una sola óptica. Primero que todo, y ante todo, es un amigo, es mi hermano más chiquito. Pero sacando esto, y como futbolista, Juampi es un jugador extraordinario, fuera de lo normal. Un jugador irremplazable que es una conjunción de talento, físico, habilidad, inteligencia  y personalidad. Él tiene esas condiciones, las que según sus etapas y acorde a cada edad fue explotando más o mejor dicho, brillando más en unas que en otras. Hoy, en su última semana, nos regaló un compromiso, una entrega y un entusiasmo propio de alguien que recién empieza y eso es un valor extra que solo los “grandes” tienen. A Juampi nunca nada le da lo mismo, siempre quiere lo mejor para su equipo en primer lugar”.

No será fácil reemplazar a De Gregorio y sin dudas, como amantes del fútbol lo extrañaremos.

Tuve la fortuna de ser su compañero en infantiles y su compañero en Provincial, aprendí mucho a su lado. Tengo la posibilidad de dar fe y certificar que, todo lo que expresaron sobre él, tanto rivales, árbitros, entrenadores y compañeros, es absolutamente cierto.

Tuve el honor y el privilegio de jugar en infantiles y en primera con este enorme jugador, de los más inteligentes adentro de la cancha.

El domingo entregó todo lo que tenía. Fue su última función. Como cronista debo confesar que me emocioné al entrevistarlo tras el partido.

Juan Pablo no dejó a nadie indiferente. Temperamental como pocos, fuerte, sagaz, con un espíritu competitivo demoledor. Ganador nato, siempre fue al frente y fue frontal. Algunos lo entendieron mejor que otros. Pero sin dudas, dejará una huella imborrable en las canchas de Lobos, un espacio difícil de ocupar en el vestuario, aunque seguramente seguirá ligado a su pasión de otra forma, en otro rol.

Me comenta tras el partido que está en paz. Que siente que lo ha dado todo.

Le regaló a sus amigos, a los hinchas, a su mamá Claudia, a sus hermanos, a su abuela Pety, una última sonrisa de campeón.

Ha llorado mucho en el torneo. Ha llorado por dolor. Por emoción. Por nostalgia. Por pasión. Porque los grandes también lloran, los duros también se ablandan y la fortaleza de un campeón se desvanece como una ola cuando se funde en el mar.

¡Tenés permitido emocionarte Juan Pablo!

Cuando Dupraz, el técnico de Athletic dispuso tu salida, todo un estadio te aplaudió, incluyendo tus rivales.

Oportuna secuencia de nuestra fotógrafa, Celina Sabatini. Sí, la secuencia del adíos:

El eterno gladiador se retiró con ese paso cansino tan característico, con esa marca registrada que imponen sus rodillas desgastadas y entonces fue ahí que miró al cielo, apretó sus pulmones, sus ojos se enrojecieron como nunca antes; pensó en Cachi, pensó en Leandro Robaldi, en Dardo Ormazabal, pensó en su familia, en sus amigos. En ese momento, mil imágenes recorrieron su corazón y su mente, en un instante fugaz, pero eterno. Mientras salía del campo, con su amigo Diego Placente en la tribuna, se abrazó a Dupraz y con la sensación del deber cumplido; interiormente expresó: Nos volveremos a ver”

Se bajó el telón y la obra terminó, pero con aplausos, muchos aplausos, que resonarán para siempre en su memoria y quedarán grabados a fuego en su alma.


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