Los Naranjos celebró con sus propios Reyes Magos y sueña

Los Naranjos celebró con sus propios Reyes Magos y sueña

*Por Mauro Casal.

Los Naranjos avanzó a Semifinales de la Categoría B por ventaja deportiva, tras empatar 2 a 2 con Las Heras luego de estar dos goles abajo apenas iniciado el segundo tiempo.

Paralelamente el domingo se celebró el Día de los Reyes Magos y Los Naranjos, metafóricamente hablando, celebró la Epifanía, con sus propios Reyes, que al igual que en la época del nacimiento de Jesucristo, fueron tres.

Durante el tiempo de Herodes, llegaron unos magos en búsqueda del llamado “Rey de los Judíos”, siguiendo una estrella que los guiaba desde el Oriente.

Durante esa época, “magos” era el nombre que recibían los adivinos y astrólogos y se cree que estos magos provenían de diferentes zonas: Asia, África y Europa.

A lo largo del tiempo se han representado a tres Reyes Magos con los nombres de:

-Melchor, siendo éste un hombre con barba blanca quien llevaba como obsequio el oro, representando con ello la naturaleza real.

-Gaspar: un joven rubio que en sus manos llevaba incienso, representando gloria, alabanza y poder.

-Baltasar, un hombre morocho, quien lleva de regalo mirra como símbolo de naturaleza humana.

Todo el mundo conoce esa historia celebrada cada 6 de Enero.

Ahora bien; tres referentes, son la representación en el club de la Calle Sarmiento, de esos viejos magos.

-Carlos “Gallego” Blasco, se viste de Melchor y lleva Oro en sus incursiones ofensivas.

-Claudio “Cati” Bustos, se viste de Gaspar y sus pases punzantes son la Gloria.

-Franco “El Oso” Brun, es Baltasar, y lleva valor en sus atajadas.

Ellos tres, son los estandartes de Los Naranjos. Su vigencia asombra y con ellos, el equipo de Sergio Miceli saca adelante un partido durísimo ante Club Las Heras, rival que dos torneos atrás disputó la final de la Liga.

Blasco, Bustos y Brun suman entre los tres un centenario. Cada uno de ellos, supera los 35 años y sin embargo tienen el entusiasmo de un jugador que recién comienza y dejan el alma en la cancha como si fueran principiantes.

Los Naranjos tracciona sus ilusiones en la impronta de estos tres “viejitos” que parecen inoxidables.

Mientras este Cronista, (compañero de los tres en el Seleccionado Juvenil de Lobos hace más de 20 años), hace rato que tiene el fútbol como un grato recuerdo; estos jugadores desafían el tiempo y siguen regalando cada domingo talento, creatividad y destreza. Su vigencia permanece inalterable y todavía tienen mucho que aportar a la estructura colectiva que conduce Miceli.

Blasco corre, presiona, no para de tirar diagonales, busca el gol con la voracidad con la que una jauría de lobos ataca a una manada de corderos. Así es “El Galle”. El Melchor de esta historia.

En el minuto final del partido, tira la pelota por un costado del defensor y la va a buscar para quedar mano a mano con el arquero. Hace un esfuerzo enorme. Le cobran offside. Se enoja. Lo deja todo en ese pique. Sorprende. No pareciera que el paso de los años lo condicionara para correr. Siempre el arco entre ceja y ceja. Cabecea con criterio. Retrocede para marcar.

“Cati” Bustos es el capitán. Gaspar piensa. La pone bajo la suela. Pisa el balón, lo acaricia con la delicadeza de un Mago. Le quita ritmo al juego cuando el partido pide a gritos una pausa y lo acelera con un pase profundo cuando su equipo pierde 2 a 0 y necesita acortar los caminos para llegar al gol. Estratega, fantasista, maneja los tiempos con precisión de reloj suizo. La pide siempre, Nunca se esconde.

Brun es un artista en el arco. Baltasar hace piruetas en la portería. Capaz de soportar un error en el primer gol del rival, no se achica nunca. Una falla no lo condiciona y por el contrario una atajada lo agiganta.

Con cada atajada nueva se reinventa. Vuela como un halcón y salva su arco una y otra vez. Disimula cada golpe al caer y sonríe.

Brun cruza todo el campo de juego para ejecutar un tiro libre y a la jugada siguiente hace equilibrio y se esfuerza para lucirse ante las embestidas del rival.

El arquero de Salvador María es puro temperamento. Algunos lo tildan de loco, otros de genio. El sonríe una y otra vez y le pregunta al Cronista si hay alguna foto suya “en el aire”.

Brun, Bustos y Blasco (B+B+B) son los pilares de un equipo que tiene muy buenos jugadores y mezcla experiencia con juventud.

Los Naranjos disfruta su vigencia. No va de candidato. Pero nadie los puede subestimar.

En el día de Reyes. Los tres magos de los naranjas regalan a sus hinchas ilusiones, sueños y esperanzas.

El calendario se empeña en indicar que estos tres guerreros, ya deberían divertirse en Segunda División, sin embargo, desafían el paso del tiempo y dejan su sello en Primera División para tratar de que “Don Pepe” sonría desde el cielo.
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