“Es muy lindo jugar en Estudiantes”

“Es muy lindo jugar en Estudiantes”

Hay historias que merecen ser contadas más allá del resultado final que se obtenga. Por el sacrifico que hacen, por la pasión con la que lo hacen -no cualquiera es un apasionado de su ocupación- y por sus sueños. Por todo esto, los chicos que juegan al fútbol en clubes de Buenos Aires y que están intentando crecer como deportistas para intentar llegar, algún día a la Elite, merecen su espacio.

Son varios los lobenses que están jugando en otro nivel y, de a poco, iremos conociendo sus biografías. Hoy empezamos por la de Axel Barcellini, que tiene 16 años, juega para Estudiantes LP y hace tres días fue elegido como el mejor jugador de la Séptima Metro del Club, galardón entregado por los colegas de Inferiores Platenses.

Con un largo CV en el Pincha, institución en la que está desde hace seis años, el ex EFIL, Provincial y Athletic disfruta de patear la pelota. No lo padece. Le encanta y por eso insiste, superando obstáculos o malos momentos, alegrándose de los buenos.

En diálogo con El Autógrafo, Axel contó: “Es muy lindo jugar en Estudiantes. Más allá de lo futbolístico, lo que siempre te inculcan es el ser educado. Nos hacen ayudar al utilero, saludar a cada persona que vemos y estudiar, que es muy importante”.

En el mismo club donde juegan otros dos jugadores surgidos de la LLF como Franco Almaraz (ex LAC) y Gonzalo Rivas (ex Dorrego), Barcellini alimenta sus ilusiones día a día. “Entrenamos cuatro o cinco veces por semana, y la parte del gimnasio siempre está presente. Un día normal para mi es levantarme, entrenar, almorzar y luego ir a la escuela, que está ahí mismo. El Country está cada vez mejor. Y lo bueno es que estamos todos juntos y a cada rato te cruzás con referentes del club como Verón, Alayes, Brown, Amato, Krupoviesa o Desio, entre otros”, agregó el polifuncional jugador del Pincha.

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Desde que llegó, lo han ido probando en distintas posiciones y él lo asimiló sin problemas. Empezó jugando de lateral derecho y luego lo hizo por izquierda, pero lo fueron adelantando en el terreno y, tras jugar varios partidos de volante, empezó a jugar de delantero.

En este tipo de carreras, es fundamental o valioso el círculo íntimo de cada jugador. Axel tiene la suerte de tener a sus padres pegados al alambrado, cada vez que sus obligaciones se lo permiten. Valeria Brusa es su madre y Alberto Barcellini, el “Pelado”, su padre. Ligados al deporte desde chicos, ambos profesores de Educación Física, siempre le inculcaron a sus hijos los beneficios de practicar alguna disciplina. Boris, el hermano de Axel, juega al rugby, y su hermano Juan, que también lo sigue y mucho a Axel, también suele aconsejarlo. A esto se refiere: “Me acompañan siempre, son los hinchas número 1 que tengo. Mi viejo siempre me dice que haga autocrítica, y mi mamá que me enojo mucho, que tengo que tratar de no hacerlo tanto”.

Todo esto, lo ayudó a Axel a insertarse rápidamente en el mundo pincharrata, donde se le da, a lo familiar, un rol muy importante en la formación de los jugadores.

“Hace tres años, viajamos al Mundialito de General Roca y salimos campeones. De esas cosas no te olvidás más. Pero en el club tenemos cosas en el día a día que están buenísimas, como las charlas de coaching que nos dan o saber que el psicólogo está para cuando lo necesitemos”, afirma el lobense, que está terminando su año de competencia y deberá pasar por la dura situación de esperar el momento cumbre en los jugadores de inferiores: que en diciembre te digan si podés volver o no, al año siguiente.

Más allá del resultado final que se obtenga, como dijimos en las primeras líneas, esta es y será una experiencia inolvidable para Axel Barcellini. En lo futbolístico, indudablemente, pero en lo humano y personal, al vivir lejos de sus padres, habrá significado en el futuro una valiosa etapa de aprendizaje.

Como dijo Paulo Coelho, famoso escritor brasileño, “la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”. Adelante, Axel.

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