Emotivo retorno de Baez a EFIL

Emotivo retorno de Baez a EFIL

“Gesto adusto, cara de pocos amigos y pinta de tipo difícil de tratar. Esa es la imagen que da Guillermo Báez a simple vista. Pero un par de palabras bastan para descubrir que en su caso la imagen no es nada. Detrás de esa coraza se esconde un chico humilde, muy sencillo, familiero y con sueños generosos que exceden el debut en Primera que millones de futbolistas como él ansían.”

Con estas palabras el periodista Alexis Szewczyk presentaba allá por 1999 a Guillermo Manuel Báez, en el diario Olé.

“Manolito”, el hijo dilecto de EFIL, que tras destacarse en las inferiores de la institución lobense fue elegido por Ramón “Mané” Ponce para formar parte de los planteles juveniles del Club Atlético Boca Juniors, regresó a su casa, tras una hermosa carrera profesional, para debutar en la Primera División de EFIL y en la Liga Lobense de Fútbol a sus 39 años.

Este hecho constituyó uno de los estrenos más tardíos en la Liga local para un jugador nacido en Lobos, en este caso, debido a la prolongada carrera profesional del nuevo refuerzo de El Lobito.

Manolito, tuvo su debut en el Xeneize el 30 de Enero de 1999 en el Campus de Maldonado, Uruguay, frente a Nacional, en un partido que finalizó 0-0 y que Boca ganó por penales 3 a 1. Esa tarde, bajo la dirección técnica de Carlos Bianchi, Guillermo Báez jugó de lateral por la izquierda y Boca formó con Oscar Córdoba en el arco, Guillermo Valdez, Cristian Traverso, Cristian Dollberg y Báez en la defensa, Alfredo Berti, Mauricio “Chicho” Serna, Fernando Navas y Matías Arce como volantes, Ariel Carreño y Antonio “Chipi” Barijho en la delantera.

Su carrera tuvo un largo recorrido por el fútbol de ascenso. Guillermo Báez tiene la particularidad de haber jugado en la “B” Nacional, la “B” Metropolitana, la Primera C y el Argentino “A”,  luciendo las camisetas de El Porvenir donde debutó en el 2000, Tristán Suárez, All Boys, Platense, Talleres de Córdoba, Morón, Juventud Antoniana, Colegiales, Independiente de Chivilcoy, San Miguel, Deportivo Merlo, El Porvenir nuevamente y Argentino de Quilmes donde se retiró campeón logrando el ascenso.

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*Baez con Mauro Casal, ex compañero de él en las inferiores del club y hoy ayudante de campo de Fernando “Teti” Marro, DT de EFIL. 

El año 2000, en el que Báez hacía su debut en el ascenso, nacían en Lobos el 20 de Diciembre de ese año, Juan e Ignacio Blanco, hoy los mellizos son jugadores de EFIL.

Juan Blanco, que no formaba parte de este mundo cuando Manolito compartía vestuario con jugadores de la talla de Córdoba y Serna, tuvo el honor este domingo de jugar como lateral por la izquierda con “Manolito” Báez de compañero en la zaga central. Cosas hermosas que tiene el fútbol.

Consultado por El Autógrafo, el joven defensor de EFIL nos dijo:

“Nunca imaginé jugar al lado de Manolo. Lo tuve como entrenador y ahí lo conocí. Haber jugado ayer con él, es un sueño. Ya de por sí me siento muy especial jugando al lado de Bogliotti, Maglione, Saibene y Turdó, pero imaginate lo que representa tener al lado ahora a Manolo Báez. No solo se trata de jugar, al lado de él se aprenden muchas cosas con solamente escucharlo.”

Blanco agregó;

“Cuando Manolo era mi DT yo era muy fanático de él. Guillermo te habla como debe ser, ni de más, ni de menos, lo necesario. Me decía, -agarrá la marca, voy yo, sóbrame-…cosas simples pero que yo con mi edad soy todo oído hacia él y los mayores porque es donde uno aprende y con un jugador así se aprenden muchas cosas… Para mí es un ejemplo a seguir, una guía en la cancha, es como jugar con Gerard Piqué”

La emoción reflejada en el joven defensor de la Escuela, es la que se vivió en el Saúl D Arino cuando Guillermo Báez ingresó al campo de juego, con 39 años a lucir por primera vez la celeste y blanca en el Torneo de la Liga de Lobos, la misma que Leandro Lázzaro, ese gran futbolista que aún hoy brilla en Provincial calificó como muy difícil, tanto que hasta a Messi le costaría jugar.

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*Laureano Saibene y Baez, la dupla central de EFIL en el empate 0-0 ante San Miguel M. El ex Boca Juniors fue reemplazado a los 30 minutos del ST. En su lugar ingresó Ramiro Luz. La foto es gentileza de Prensa de EFIL. 

Tras su debut, en un partido muy cerrado y complicado contra San Miguel de Monte, el club donde surgió Ubaldo Fillol, quizás el mejor arquero argentino de todos los tiempos, Báez expresó al colega Esteban Galliani, de prensa del club EFIL:

“Estoy agradecido a la gente de EFIL, a Teti Marro el entrenador, a todos los que hicieron posible para que yo pueda estar acá hoy cumpliendo mi sueño de debutar con casi cuarenta años en la Primera de EFIL, yo de acá me fui muy chico con 13 años y me quedó esa espina pendiente, esa cuota de no jugar en Lobos y bueno hoy con 39 años, volver a mi casa, a mi ciudad, jugar 70 minutos, la verdad que estoy muy emocionado y contento porque se me pasaron muchas cosas por la cabeza”…

Como el italiano Daniele De Rossi, que en Boca cumplirá su sueño de vibrar con los colores que tanto imaginó de chico, el gran “Manolito” pisó por primera vez como jugador de Primera, un césped que lo vio correr desde niño, cuando en su etapa formativa, su papá; el inolvidable, Manuel “Manolo” Báez daba cátedra en la Escuela de Fútbol, donde además dirigió a grandes futbolistas locales y de la zona como Juan Pablo De Gregorio, Facundo Diz, Carlos Francisco Blasco, Gabriel “Pipo” Amadei, Leonardo Jorge y tantos otros que tuvieron un gran recorrido.

No será fácil el camino que le espera a Báez.

Asumió un compromiso enorme al retornar y un riesgo muy grande en defender el escudo de EFIL en este segmento del torneo donde El Lobito se juega una parada difícil para intentar primero evitar el descenso y segundo clasificar a la instancia decisiva. Sin embargo, “Manolito” es un veterano de mil batallas, conoce de qué se trata este desafío e intentará con su voz de mando, su liderazgo y experiencia, aportar su granito de arena para lograr los objetivos.

Son muchas las voces que en las redes sociales se han expresado, saludando y deseando buenos augurios a este futbolista, que ex compañeros han definido como; “un grande, un fenómeno de persona, un buen tipo, un amigo.”

Dueño de un cabezazo que sorprendió a sus compañeros, inclusive al mismísimo director de El Autógrafo Mariano Cánchero con quién compartió cancha, Guillermo Manuel Báez, el hijo del gran Manolo y de Pirucha, recibió el afecto y el apoyo de toda la familia de EFIL y hasta Juan Carlos Popp, aquel recordado conductor del micro que llevaba a EFIL por todo el país en los años 90, envió su saludo para llenarle el alma de nostalgia al jugador que, con su sonrisa de siempre, su humildad y su estirpe de guerrero, miró al cielo el domingo y dejó caer una lágrima de emoción, sabiendo que desde algún lugar del universo, su hermana y su padre, lo estaban alentando con enorme alegría.
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