Decano por historia

Fundación y primeros pasos del Lobos Athletic Club; hoy 123 años.

Decano por historia

Cuenta la leyenda, que allá por 1892 un grupo de irlandeses aburridos por la vida monótona que llevaban en Lobos y con el fin de hacerla un poco más agradable, decidieron un 3 de julio fundar el Lobos Athletic Club.
La piedra fundacional la colocó Tomás Moore, un jóven entusiasta que estudiaba en el English High School, el viejo e inolvidable colegio de Mr. Hutton quien impulsaba la práctica del fútbol. Y fue en los gimnasios del renombrado establecimiento educativo donde se formaron una importante legión de deportistas, integrantes luego de varios clubes, los más importantes y célebres. Entre ellos estaban los fundadores del LAC.
Los padres de Moore tenián una estancia en Lobos llamada “La Morada”, donde acostumbraba a juntarse con sus amigos. Pero los días allí se hacían larguísimos, no había distracciones por lo que T.Moore un 24 de junio de 1892 escribió en su diario; “Tomás Mckeon (su primo) y yo haremos todo lo posible para fundar un club atlético en Lobos, pero creo que por falta de ayuda será muy difícil; empero, haremos la tentativa con la seguridad de que si fracasamos no valdrá la pena que otros prueben. Nos esforzaremos hasta lo imposible y sólo entonces nos daremos por vencidos”. Así fue, cómo con demasiado entusiasmo, esfuerzo y trabajo, dos días después de escribir su deseo, este comenzaba a hacerse realidad.
La primera reunión se produjo un 26 de junio de 1892, y al fin de darle un carácter orgánico haciendo gala del espíritu organizativo y práctico, la asamblea en que se resolvió la fundación del club tuvo lugar el domingo 3 de julio de ese mismo año. Asistieron a aquella asamblea y merecen ser nombrados cómo los fundadores del primer equipo del interior de la provincia de Buenos Aires en practicar fútbol; Edmundo Kirk (elegido cómo el primer presidente del club), Carlos Pagé, Patricio Kirk, Tomás Mckeón, Tomás Moore (elegido cómo el primer capitán), Tomás Garraham, Santiago Mckeón, Eduardo Burbridge, Eugenio Seery, Juan Geoghehan, José Garraham, Lorenzo Owens, Félix Dolan, Hugo Lawor, Eduardo Walsh, Williams Weir, José Joyce, Eusebio Eguino, Eduardo Slamon y Eduardo Burbridge (h).
Aquel día en el que se dio nombre al club, Tomás Moore escribió en el acta fundacional; “Visto que la vida en el pueblo de Lobos es triste y monótona, y para darle más vida y hacerla más agradable, algunos de los jóvenes de este lugar, han resuleto tener algún entretenimiento, se resuelve será la práctica de football según la reglas de la Association. A este efecto se resuelve formar un club que se titulará el Lobos Athletic Club”. Tras quedar establecido que la práctica de fútbol sería el objetivo principal de la novel institución, los presentes debieron pagar 5 pesos para inaugurar el club. Además, Pagé, el vicepresidente cedió los terrenos próximos a la estación ferroviaria para construir el campo de juego.
Al principio el LAC formó en su mayoría con los hombres fundadores, pero especialmente eran Tomás Moore y Tomás Mckeón quienes enseñaban a los otros y los entusiasmaban , y también a los peones de las estancias. Desde 1892 hasta 1897 el LAC por la distancia entre Lobos y Capital Federal, y teniendo en cuenta que no contaba con los medios necesarios para transportarse sólo sostuvo partidos amistosos pero tan interesantes cómo si fueran oficiales, ya que se medía contra equipos de Liga. Los primeros encuentros fueron contra el viejo Club de Quilmes, el English High School y el equipo de “Carlos Bowers”. El tiempo transcurrió y en 1893 Tomás Moore escribió en un libro del club detallado con las actividades; “Nuestro club ha seguido adelante en forma insospechada. Miro hacia 1892 y es un placer ver hasta donde hemos llegado. Somos uno de los mejores clubs del país”. En la temporada 1894 marcó un sensible progreso en la calidad del equipo, ya que se produjeron dos triunfos resonantes por aquel entonces frente a Retiro y St. Andrews, ambos por 3 a 0. En los años siguientes siguieron los amistosos y con buenos resultados frente a Porteño, Belgrano y Palermo. En 1898, los hermanos de Tomás Moore, Juan y Eugenio atrajeron al LAC a sus compañeros de colegio, Carlos y Gualterio Buchanan, Spencer Leonard, Guillermo y Heriberto Jordan, con lo que se formó un equipo por demás competitivo y con el cual se decidió ingresar en la Asocciatio Argentina Football. El Decano jugó dos temporadas en 1898 y 1899, por aquel entonces, en la máxima categoría del fútbol argentino, y en ambos casos obteniendo el subcampeonato. En 1898 llegó al primer lugar con Lomas AC, perdiendo en el desempate, mientras que en la temporada siguiente ocurrió algo similar perdiendo un solo partido frente a Belgrano.
El rojinegro fue el primer equipo en salir del país para disputar un encuentro internacional; fue el 16 de julio 1898 frente al Albión de Montevido. En tanto en 1899 volvió a cruzar el charco para medirse otra vez frente al Albión a quien venció por 2 a 1 el 30 de julio y ante el actual Peñarol a quien derrotó 2-0 el 31 de julio. En el inicio del siglo XX una regla de la Asocciation cambió para siempre la historia del LAC en el fútbol grande de la Argentina; la determinación fue que los clubes afiliados debían poseer su campo de juego a no más de 30km de la Capital Federal, lo que provocó el alejamiento del fútbol oficial y que algunos de sus jugadores vuelvan al English High School que en 1901 adoptó el nombre del famoso multicampeón Alumni con varios ex Athletic.
Otro hecho histórico que vale mencionar, es que el 20 de julio de 1902 la Selección Argentina venció por 6 -0 a Uruguay en el primer encuentro entre ambos y tres ex LAC integraron aquel selectivo nacional; Walter Buchanan, Carlos Buchanan y Juan Moore, quien fue capitán de la Argentina en varias oportunidades.
Han pasado 123 años y la mayoría de aquellos clubes con los que se midiera el LAC en sus inicios, hoy son sólo un recuerdo. En cambio, el Lobos Athletic Club sigue vivo manteniendo aquel espíritu de sus fundadores, aquellas almas y todos aquellos que alguna vez han vestido los colores del LAC siguen flotando por el club, nutriendo y contagiando a dirigentes y deportistas a continuar con esa alegría que es hacer deporte. El glorioso LAC ha sobrevivido y es evidente entonces que se han hecho mayor cantidad de cosas buenas que malas. Los proyectos ambiciosos son los que se sueñan y se realizan sin importar si son grandes o pequeños.