Antoñana, el jugador utilitario

Llegó y no lo conocía nadie. Impactó a los ojos del entrenador y hoy es una fija en los titulares de Madreselva.

Antoñana, el jugador utilitario

“Ahora estoy en el trabajo, estoy medio complicado. Igual me da un poco de vergüenza hablar”. El autor de la frase es Raúl Antoñana. Juega en Madreselva y el domingo será uno de los protagonistas de la gran final ante Atlético RP, en el estadio Luis Caracoch.

En silencio. Así llegó al club el jugador oriundo de Uribelarrea (jugó y debutó en la primera del Tricolor) y, también sin decir ni pedir demasiado, se ganó un lugar en el once ideal de Clavellino, un hombre que no se deja llevar por los apellidos rutilantes. “Es un excelente entrenador y una mejor persona. Día a día te exige un poco más. Yo voy a estar siempre agradecido por confiar en mi desde que llegué”, expresó sobre su DT, el volante central que suele ocupar la posición de segundo defensor central, cuando la jugada así lo requiere.

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Nació el 5 de Mayo de 1989 (28 años) y desde chiquito se enamoró de la pelota. Admirador de Mascherano, -“siempre me gustó”- creció jugando en Uribelarrea y entendiendo que para triunfar, en la vida, hay que esforzarse. A principio de año llegó al Rojinegro sin hacer ruido y rápidamente se ganó el aprecio de los compañeros, primero, y de los hinchas, después.

Antoñana es un jugador utilitario. Rinde donde lo pongan. Y en la primera final, se encontró con una jugada inesperada y terminó convirtiendo uno de los tres goles que hoy tienen a Madreselva a un paso del título. “Tenemos que jugar de la misma manera que el sábado pasado, yendo a buscar el partido desde el minuto uno, presionando, pero sin descuidarnos en el fondo” cuenta en diálogo con El Autógrafo. y se imagina el partido que tendrá en 48 horas.

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Con el paso de las fechas, Raúl se convirtió en una pieza clave en el esquema que plantea el Colo. Con su gran sentido de ubicación, permite que Tomás Martínez se libere para jugar sin pensar en el arco propio y protege a la defensa de tres compuesta por Gonzalo Martínez, Rodrigo Tomasco y Tomás Cagliari. Con el mismo cuidado con el que pinta día a día para ganarse el mango y con la sutileza con la que trabaja los parques haciendo jardinería, Antoñana se mueve en la cancha para cumplir el pedido de su entrenador.

Además del fútbol, el uribeño es un aficionado del paddle y disfruta muchísimo jugarlo con sus amigos. Conciso a la hora de responder, confesó que “vine por un torneo, pero ya le prometí al Colo que me quedo”. Quizás, el jugador con menos prensa de Madreselva, pero sin lugar a dudas, uno de los más importantes y regulares en este camino recorrido.

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